Urgencias que escriben de madrugada
El dueño angustiado escribe a las 2 a.m. porque su perro no come. Si nadie contesta, a las 8 ya está en la clínica de urgencias de la otra cuadra.
CRM con IA para veterinarias
Un agente de IA responde cada mensaje al instante, agenda consulta, baño o peluquería sobre tu disponibilidad real, guarda los datos de cada mascota y avisa a tu equipo cuando lo que llega es una urgencia. Y cuando toca el refuerzo, el recordatorio sale solo.
Con las manos ocupadas atendiendo a un paciente, el WhatsApp sigue sonando. Estas son las fugas típicas de una veterinaria.
El dueño angustiado escribe a las 2 a.m. porque su perro no come. Si nadie contesta, a las 8 ya está en la clínica de urgencias de la otra cuadra.
El ciclo es predecible: el refuerzo tocaba hace dos meses. Pero el dueño se olvidó, nadie lo llamó y esa consulta simplemente no ocurrió.
Baño y peluquería es alta rotación: cupos que se pisan, citas anotadas a mano y media mañana devolviendo llamadas para reprogramar.
Vuelves a preguntar el nombre de la mascota, la especie, la raza, la edad y qué le pasó la vez pasada. El dueño ya te lo había contado tres veces.
Consulta, vacunación, baño, cirugía y guardería no duran lo mismo ni valen lo mismo, pero llegan revueltos al mismo número y alguien tiene que ordenarlos.
Mascotas que no se ven desde el año pasado y dueños que compraban el alimento contigo. Están en la base, pero nadie tiene tiempo de retomarlos uno por uno.
No es un chatbot pegado a tu WhatsApp: es la bandeja donde llega el dueño, la ficha donde vive la mascota y la automatización que trae de vuelta cada refuerzo.
WhatsApp, Instagram, Messenger, los comentarios de tus publicaciones, el formulario de la web y el email caen en la misma conversación. Cualquiera de tu equipo ve lo que ya se habló antes de escribir.
Nombre, especie, raza, edad y fecha de la última vacuna quedan guardados en campos personalizados del contacto. Si un dueño tiene tres mascotas, las tres tienen su ficha y su historial de conversación.
Consulta, vacunación, baño y peluquería o cirugía, cada uno con su duración y sus cupos. El agente ofrece solo espacios que existen y la cita queda en tu Google Calendar u Outlook.
Refuerzos, desparasitación y antipulgas se repiten en fechas previsibles. Segmentas por la fecha guardada y el recordatorio sale por WhatsApp sin que nadie revise una lista.
Del primer mensaje del dueño hasta el aviso del próximo refuerzo, sin que nada dependa de que alguien se acuerde.
Campaña o búsqueda
Meta Ads, Google, tu web o el vecino que te encontró en el mapa
El dueño escribe al número que ya tienes publicado
Agente de IA
Responde al instante, a las 3 p.m. o a las 3 a.m.
Mascota y servicio
Especie, raza, edad y qué necesita: consulta, baño o refuerzo
¿Urgencia?
Si hay señales de emergencia, la conversación pasa a una persona
Agenda
Cupos reales del servicio que corresponde, con su duración
Cita confirmada
Recordatorio el día anterior y confirmación registrada
Próximo refuerzo
La fecha queda guardada y el aviso se programa solo
No responde con un menú de opciones: entiende de qué mascota le hablan, qué servicio necesitan y deja los datos ordenados en la ficha del dueño.
Agente de IA
En línea · responde al instante
Hola, ¿tienen cupo hoy para bañar a mi perrita? Creo que también le toca el refuerzo.
¡Hola! Sí, tengo baño hoy a las 3:00 y a las 5:00 p.m. ¿Cómo se llama y qué raza es? Si me dices cuándo fue su última vacuna, dejo el refuerzo en la misma visita.
Lo que queda escrito en el CRM
Cita agendada a las 5:00 p.m. y ficha de Luna creada con la fecha del refuerzo
Da igual por dónde llegue el interesado: la conversación, el historial y la oportunidad quedan en el mismo lugar, a la vista de todo tu equipo.
Automatizaciones
Las configuras una vez y corren solas sobre cada dueño y cada mascota, aunque el consultorio esté lleno.
Guardas la fecha de la última vacuna en la ficha de la mascota y el sistema segmenta por esa fecha. Cuando se acerca el refuerzo, el dueño recibe el mensaje y puede agendar en el mismo chat.
Los tratamientos que se repiten cada pocos meses no dependen de la memoria de nadie: el segmento se arma solo y la campaña sale en la fecha que definiste.
El día antes el dueño recibe hora y dirección, y su respuesta queda registrada. Si avisa que no puede, liberas el cupo a tiempo en lugar de descubrirlo con la sala vacía.
Defines las palabras y situaciones que disparan una urgencia. Cuando aparecen, el agente deja de responder, la conversación pasa a una persona y tu equipo recibe el aviso por correo.
A las pocas semanas del último baño, el dueño recibe la invitación para volver a apartar cupo. La agenda de mayor rotación se llena sin que nadie llame uno por uno.
Retomas al cliente cuando calculas que se le está acabando el alimento o el antipulgas, con el producto que ya compró y no con una promoción genérica.
Al día siguiente sale el mensaje para saber cómo sigue la mascota y recordar la cita de control. Si el dueño responde algo que preocupa, la conversación pasa al veterinario.
No es un chatbot suelto ni un CRM al que hay que pegarle herramientas: es el ciclo comercial completo, del primer mensaje al cierre, en un solo lugar.
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Situaciones concretas de una veterinaria y qué hace PushLeads en cada una.
El dueño escribe asustado y recibe respuesta en segundos, no un 'te contestamos en horario de oficina'. El agente toma los datos de la mascota, marca la conversación como urgente y la transfiere a la persona de turno con un aviso al equipo. Nadie queda en visto en el peor momento.
Cada mascota tiene guardada la fecha de su última vacuna en la ficha del contacto. Cuando se acerca el ciclo, el segmento se arma solo y sale la campaña por WhatsApp; el dueño responde y agenda ahí mismo. Es la recompra más predecible que tiene tu clínica.
Baño, corte y estética se agendan sobre cupos reales, con su propia duración y separados de la consulta. El recordatorio del día anterior confirma la asistencia y el hueco que se libera se puede reasignar antes de que sea tarde.
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Un solo plan, una sola plataforma. Sin módulos aparte ni integraciones que mantener.
Es el sistema donde vive cada dueño con sus mascotas: cómo llegó, qué servicio necesita, cuándo vino la última vez y cuándo le toca el próximo refuerzo. Un CRM veterinario se diferencia de uno genérico en que su ciclo no termina en la venta: consulta, vacunación, desparasitación, baño y control se repiten en el tiempo. En PushLeads, además, la conversación que genera esa cita ocurre dentro de la misma plataforma.
No, y es importante decirlo claro: PushLeads no maneja historia clínica veterinaria, ni facturación, ni inventario de productos. Se ocupa de la conversación, la agenda, el seguimiento y la base de clientes. Si ya usas un software veterinario, puedes conectarlo por API para que la información viaje entre los dos.
No, y está diseñado para no hacerlo. Resuelve agenda, precios, servicios y trámites; cualquier consulta clínica la deriva a tu equipo. Ante señales de urgencia deja de responder y pasa la conversación a una persona: la valoración siempre la hace el veterinario.
La fecha se guarda en un campo personalizado de la ficha del contacto, junto con el nombre, la especie y la raza de la mascota. Con esa fecha armas un segmento y programas la campaña de recordatorio por WhatsApp o email. Puedes tener un aviso distinto para el refuerzo del cachorro, para la vacuna anual y para el antipulgas.
Sí. Puedes conectar tu línea oficial de WhatsApp y seguir con el mismo número que tienes en el letrero y en Google. Los mensajes llegan a la bandeja compartida, donde el agente responde y cualquiera del equipo entra cuando quiera. Si además te escriben por Instagram o Facebook, esos mensajes y los comentarios de tus publicaciones caen en la misma bandeja.
Sí. Cada servicio tiene su duración, sus horarios y sus cupos, así que la peluquería no compite con el consultorio. El agente solo ofrece espacios libres del servicio que corresponde y la reserva se sincroniza con tu Google Calendar u Outlook.
Es lo normal, y el CRM lo soporta. Puedes guardar los datos de cada mascota en campos personalizados o llevar una ficha por mascota vinculada al mismo dueño, con etiquetas para saber a cuál corresponde cada cita. La conversación siempre queda con su historial completo, así que el agente sabe si le están hablando del gato o del perro.
Sí. Cada sede puede tener su propio espacio de trabajo con su WhatsApp, su agenda y su equipo, y tú las ves todas desde la misma cuenta. Dentro de cada una defines la agenda de cada profesional y los permisos por rol, para que quien atiende peluquería no tenga que ver todo lo demás.
Alrededor de un minuto para tenerlo respondiendo. Le das el nombre de tu veterinaria, cargas tus servicios, tarifas y horarios en su base de conocimiento y defines qué debe preguntar. Después lo sigues afinando —el tono, las palabras que disparan una urgencia, a quién se transfiere— sin empezar de cero.
El agente no emite diagnósticos ni indicaciones veterinarias: resuelve agenda, precios y trámites, y deriva al profesional. Ante cualquier señal de urgencia, su prioridad es pasar la conversación a una persona de tu equipo.